01.
— La fuerza de Marta
Marta caminaba casi una hora para llegar a la escuela. Llegaba cansada, pero al recibir su vaso de leche recupera la energía y logra estar atenta todo el día.
02.
— Luis y su cuaderno lleno
Luis muchas veces se distraía en la escuela porque tenía hambre. Ahora, con su vaso de leche diario, puede concentrarse y llenar sus cuadernos de nuevos aprendizajes.
03.
— La sonrisa de Ana
Ana solía llegar a clases con sueño y sin energía porque no tenía qué desayunar. Hoy, con un vaso de leche cada mañana, participa más, sonríe y aprende con entusiasmo.